Por Oscar Pineda
Un niño al ver sus programas favoritos se olvida de su entorno y no digamos un adolescente que ya con sus características propias de la edad se entretiene e imita estereotipos que en la actualidad nos presentan los medios de comunicación social como lo es la Televisión que con su lenguaje propio, es hoy el medio que posee mayor importancia de cara a la formación de la personalidad de niños y jóvenes. Ahora bien ¿Qué es lo que ven nuestros hijos? – ojo, que también es importante valorar lo que estamos viendo los adultos- ¿Cuál es el contenido de los programas que ven? ¿Lo que transmiten los programas hoy en día llenan las expectativas de lo que deseamos de nuestros hijos en el futuro? ¿Qué pensamientos y formas de actuar están copiando de la Televisión actual?.
Dado a nuestro diario vivir, el trajín y las horas de trabajo, hoy en día utilizamos la Televisión no solo como pasatiempo esporádico sino definitivamente como niñera y a tiempo completo; una solución en la búsqueda de esos momentos donde encontramos nuestro esparcimiento por prolongadas horas. ¿Por qué ésta niñera electrónica tiene tanto protagonismo en la familia? La razón es muy sencilla: es una entretención con opciones para todos los miembros de la familia, literalemente al alcance del dedo, que no requiere mas trabajo que pagar una factura a fin de mes.
La imagen tiene un valor comunicativo tremendo, por supuesto mayor que el de la palabra, a la que aventaja en poder de penetración en los muchachos. La imagen queda grabada con mayor facilidad, de manera que sus efectos, tanto positivos como negativos, dejan huella duradera y mantienen en la personita un eco prolongado que, a veces, queda impreso para siempre. Cuidado ya que consentir la curiosidad no siempre es lo correcto.
Al contrario, serviría de gran ayuda si los programas de televisión los elegimos y si el horario fuera moderado y no muy prolongado. Esto ayudaría a evitar las adicciones o necesidad que abunda en muchos niños ahora. ¿No lo creen? Vean a los adolescentes con sus dispocitivos móviles o a los pequeñitos peleando por la tablet. Como poadres debemos saber que en la niñez y adolescencia especialmente, todo educa. Y por lo mismo, no todo es negativo, ni mucho menos. La televisión, usada en moderación y con los programas adecuados y la comunicación abierta, puede ayudar a formar algunos de los aspectos más importantes del ser humano, desde los más puramente sensoriales, pasando por los afectivos e intelectuales, hasta los más creativos y operativos. Por otro lado, puede ser un camino muy apropiado para cultivar la educación estética, se puede fomentar el sentido crítico y animar a la reflexión consciente de una película por ejemplo.
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