Familia y el costo de una crisis

Un reciente estudio de Acción Familia señala que la sociedad española está sufriendo hoy una profunda crisis y que su reforma debe comenzar por la revalorización de la familia.


Es una ilusión peligrosa pensar que un hombre, aún muy valioso, pueda sacarle de la situación en que están y devolver al país su estabilidad y grandeza. Tampoco basta que se obtenga de algunas personas, aunque
éstas sean numerosas, la práctica de las virtudes; es necesario que ellas impregnen las instituciones. Y la primera de esas instituciones y la más fundamental, aquella que fue creada con el hombre, es la familia.

La familia es la célula orgánica del cuerpo social y en ella se encuentran las virtudes morales y sociales. A partir de ella, vimos irradiarse su poder, penetrando con él todos los órganos sociales y al propio Estado. El citado estudio señala que, por el contrario, hoy la familia depende a tal punto del Estado que los padres ni siquiera tienen la libertad de educar a sus hijos según sus principios (se refieren aquí a la educación estatal).

Respecto a este tema, es interesante hacer notar que, actualmente, provoca rechazo cualquier atentado a la ecología y, en general, a algo que consideremos un patrimonio de la humanidad. Por ejemplo, protegemos Tikal contra los irresponsables; y no digamos si alguno pretendiera dinamitar una de sus pirámides. Pero a veces no reaccionamos ante auténticos depredadores de riquezas vitales para la humanidad porque hay algo actualmente muy maltratado; y es el concepto de familia que, dentro de ambientes culturales desarrollados, se ha considerado como un patrimonio de la humanidad, como una institución social fundamental, ya que el futuro de la humanidad pasa por la familia basada en el matrimonio.

Por ello es muy interesante ver cómo, actualmente, entidades internacionales están pasando a defender la familia como piedra angular de la sociedad e instrumento para el bienestar de los individuos. Desde hace ya un tiempo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señalaba que las familias son una fuente clave de respaldo económico y social para las personas, además de ser un instrumento crucial de solidaridad.

“Las familias proporcionan identidad, amor, cuidado, alimento y desarrollo para sus miembros y forman el núcleo de muchas redes sociales”, afirmaba.

Pero, frecuentemente los padres se enfrentan a problemas al tratar de combinar trabajo y compromisos familiares. El informe pedía a los gobiernos que adoptasen políticas de apoyo a las familias, dándoles asistencia y ayuda económica con iniciativas como el permiso para los padres y flexibilidad laboral.

Una de las áreas en la que más se podría hacer es en las ayudas a la natalidad. Muchas familias quieren tener más hijos, explicaba el informe, y en muchos países la gente no tiene tantos hijos como, según dicen, querrían. Apoyar a las familias no es bueno sólo para los padres, apuntaba el informe. “El bienestar de los niños está íntimamente unido al bienestar de la familia. Cuando prosperan las familias, prosperan los niños”.

Aunque la noticia de que el matrimonio es bueno tanto para las parejas como para sus hijos no es nueva, sigue siendo confirmada por las investigaciones. ¿Responderán nuestros gobernantes a estas llamadas de aumentar el apoyo a las familias? Específicamente, a la familia basada en el matrimonio de siempre: uno con una para siempre y abiertos a la vida. El costo de no hacerlo está siendo demasiado alto.


Una colaboración de José Joaquín Camacho. Publicado originalmente en Siglo 21 el 14 de septiembre de 2019.


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